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La fuerza del pensamiento

por: WebMaster
 
La fuerza del pensamiento
 

Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com
Autor: Bernardino Nilton Nascimento - bn.nascimento@uol.com.br

La fuerza del pensamiento es una energía real, aunque invisible, como reales son todas las cosas que vemos.
La fuerza, una vez adquirida, sirve para atraernos nuevos poderes en virtud de aquella ley por la cual toda especie de elementos visibles e invisibles atrae a sus espíritus y también a sus semejantes.

Los menores fragmentos de mercurio se reúnen y forman una sola masa. Los árboles de la misma especie crecen mejor si reunidos, formando un solo bosque. Los espíritus humanos, débiles y llenos de desalientos, se dirigen naturalmente hacia otro espíritu, lleno también de desesperanza y flaquezas.

No te imaginas lo que puede realizar la fuerza del pensamiento. Es el mayor poder del espíritu. La verdadera esencia, la raíz, el origen, la pirámide o base de ese poder consiste y se fundamenta en la firme y persistente resolución de adquirir la fuerza necesaria y mantenerla constantemente en un estado de equilibrio, donde nos imaginamos a nosotros mismos aumentando nuestro estado de prosperidad y sabiduría, lo cual nos guiará por los caminos del bien y del éxito.

Cuando mantenemos esta firme resolución y ese estado de equilibrio mental, no sólo atraemos las fuerzas imaginarias del espíritu, sino que además proyectamos hacia fuera de nosotros, día y noche, una corriente de energía que impulsa nuestras aspiraciones. Y, actuando sobre otras mentalidades, estén cerca o distantes. Esto hace progresar y realizar nuestros más íntimos deseos, despertando ideas favorables a nuestros sueños. Esta fuerza divina es el poder que más rápidamente nos quita de encima el fardo triste del desánimo.

Esta fuerza es el poder que, tras una noche de abatimiento y tristeza, por la mañana se apodera de nosotros y nos renueva la esperanza y la confianza en nosotros mismos, nos da nuevos planes y nuevas ideas y nos hace descubrir nuevas oportunidades, nuevos caminos de fe y de tranquilidad.

Podemos adquirir esa energía a través de la meditación, de la oración, de la fe, de la voluntad ardiente de encontrarnos sin temores y de que nuestra alma estalle de confianza. Esa fuerza es el elemento mental que nos aleja de todos los miedos y que nos da la necesaria habilidad y la magia de saber leer, en los pequeños detalles de nuestro día a día, lo que de real podemos realizar.

A medida que nuestra fuerza vaya aumentando, podemos progresar y prosperar con más facilidad y rapidez. Ella nos elevará material y espiritualmente. Esta fuerza tiene el poder, si constantemente empleada, de hacer girar la Tierra.

Esta fuerza es el elemento espiritual que ha de regir y gobernar los elementos materiales. Lo que ahora puede parecernos alta e inaccesible montaña, en el futuro parecerá tan sólo una pequeña colina, facilísima de subir, porque estamos motivados para vencer.

La verdadera sabiduría es la que se ve con el corazón, y no la que retiene en la memoria palabras u opiniones sacadas del viento, de la nada.

Todas las mañanas debemos hacer esta afirmación: “Estoy en posesión de la grandiosa fuerza y energía Universal del bien para superar todo y realizar mis deseos de hoy”. Hemos de procurar mantener en nuestra mente esas palabras y esa idea el mayor tiempo posible, alimentando así nuestros pensamientos en dirección a la verdad, la compasión y el bien, puesto que sabemos que atraemos siempre aquello en que más insistentemente pensamos.

BNN



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