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Marketing personal - Construir tu marca
Marketing personal - Construir tu marca
:: WebMaster ::


Autor Tom Coelho
tomcoelho@tomcoelho.com.br

Traducción de Teresa
teresa_0001@hotmail.com -

“No me preocupo tanto con lo que soy en opinión de otros,
cuanto con lo que soy en mi propia opinión;
me gustaría ser rico de mí mismo y no por préstamo”.
(Michel de Montaigne)


Hace tiempo que los conceptos de marketing vienen siendo aplicados en la gestión de imagen y planificación de carrera de las personas. Por cierto, considero que esta es una de las tendencias irreversibles dentro de la dinámica vigente en la sociedad moderna. Es frecuente oír la expresión: “Todos somos vendedores”. Y para triunfar en el juego del universo corporativo es necesario ante todo vendernos a nosotros mismos.
La propuesta de este ensayo es llevarte a comprender que una marca no nace, sino que es construida. Y que una marca personal es consecuencia de un proceso de diferenciación.

¿Qué es marketing personal?

Marketing puede ser definido como un conjunto de estrategias y acciones cuyo objetivo es promover el lanzamiento, desarrollo y sostenimiento de un producto o servicio en el mercado consumidor. Llevando este concepto al marketing personal, podemos resaltar que su objetivo es aumentar la aceptación y fortalecer la imagen de una persona por el público en general o por determinado segmento de este público.
El marketing personal significa proyectar una imagen de marca en relación a ti mismo, tomándote como si fueses un producto o servicio. ¿Quieres hacer un teste rápido sobre la fase actual de tu imagen de marca? Pregúntate: “¿Qué piensan las personas de mí cuando se menciona mi nombre?”. ¿Serás reconocido, notado en medio de la multitud? ¿Qué tipo de sentimiento se aflora en las personas al oír tu nombre o al encontrarse contigo en un sitio cualquiera?
El especialista en marcas Jaime Troiano puntualiza: “Una marca es la creación de un conjunto organizado de percepciones (plano cognitivo) y sentimientos (plano emocional) que hace que un determinado producto o servicio sea algo más que sólo diferente de sus competidores. Lo hace ser único e indispensable”. Queremos ayudarte a crear la marca “Tú S/A”. transformar tu self actual (como tú eres) en el self ideal (como tú deseas ser). Así, el tutorial que sigue no tiene la pretensión de ser una cartilla regia, sino una guía en tu trayectoria para la elaboración de tu marca personal.

Primer paso: el envase

El publicista Chuck Lieppe decía “Aparentar tener competencia es tan importante como la propia competencia”. De hecho, el aspecto externo es lo primero que observamos. Comprando frutas, seleccionamos aquellas que nos parecen más bellas y lozanas. En un evento social, disparamos miradas a aquellos con trajes y cortes de cabello atrayentes. Al planificar un viaje, elegimos como destino una localidad cuyo paisaje nos haga brillar los ojos, ya sea bucólico, dotado de ríos, dunas o bosques; sea 'urbanoide', repleto de luces, colores y sonidos tecnológicamente pulsantes.
El envase es el principio de todo. Y nunca tendrás una segunda oportunidad de causar una primera buena impresión. Para tanto, deberás contemplar los siguientes tópicos:
a) Apariencia: duchado, cabello cortado, uñas arregladas, dientes cepillados. Parece demasiado obvio, pero hay quien descuide eso. Estos actos, por elementales que sean, representan el punto de partida de la construcción de tu imagen.
b) Trajes: para cada ambiente, una vestimenta apropiada. Así como no irías a la playa calzado con zapatos de salón, un buen traje o tailleur es la mejor recomendación para el día a día en el trabajo. Combinar colores y tejidos es menos complicado de lo que pueda parecer. Además, debes dar prioridad a lo cómo y práctico. Ropas adecuadas pueden compensar una baja estatura, disimular un exceso de peso. Mucho cuidado con el casual day, aquellos viernes insanos en los cuales muchos se revelan de forma comprometedora.
c) Accesorios: anillos, colgantes, pendientes, pulseras, en fin, accesorios diversos están permitidos siempre que se utilicen de forma moderada. Es importante también acompañar el buen sentido de la moda. Botonaduras para los muchachos, sólo en ocasiones especiales, y lo mismo se aplicará a las mujeres respecto de las joyas. Atención redoblada a los cosméticos. Hay quien se perfuma de manera a tener su presencia reconocida en un ambiente por el rastro de aromas (u olores…) que deja en el aire.
d) Etiqueta: edificar una marca demanda estudio. Por eso, pon atención a la necesidad de adquirir un buen libro con normas de etiqueta social. A fin de cuentas, ocasión habrá en que serás puesto ante tantos cubiertos y vasos que tus manos y boca estarán en duda sobre por dónde empezar. Hay profesionales de gran competencia en el mercado capaces de enseñarte las normas de la buena etiqueta que, a propósito, no se aplican exclusivamente a la hora de comer, claro está. Si eres un conferencista, por ejemplo, es importante que sepas cómo componer la mesa de un ceremonial y cómo homenajear a los presentes, con base en la jerarquía.
e) Postura: cabeza inclinada, hombros arqueados, tronco curvado… ¿Dónde piensas que vas así? ¿Qué percepción pretendes inducir en aquellos que te encuentran? ¿Serás tú alguien derrotado e infeliz? Una postura elegante al sentarte y al caminar demuestra altivez, confianza en sí mismo e independencia, además de contribuir para la propia salud.
f) Vocabulario: a menos que tus pretensiones se restrinjan a la exposición en los medios como modelo fotográfico, lo cual, vamos a convenirlo, a muy pocos es accesible, invariablemente tendrás que abrir la boca para sedimentar tu imagen. En este momento, pronunciar, por ejemplo, “poblema” y cosas así, será suficiente para destruir toda la credibilidad que se había erigido en los pasos anteriores. Nunca es tarde para aprender nuestro idioma. Basta estudiar un poco y leer mucho – periódicos, revistas, libros, tebeos y folletos de medicamentos. De esta forma, ampliarás tu vocabulario, adquiriendo mayor versatilidad para hablar en público. Es importante también resaltar que igual preocupación se ha de tener en la escritura. Redactar una nota poniendo “esesión” o “quiziere”, entre otras perlas, debería ser salvoconducto para un despido por causa justificada en la empresa, o la precipitación de un divorcio en el hogar.
g) Salud: pese a que esté siendo considerada al final, es condición esencial a ser observada. Y esto tanto en términos de marketing personal como de calidad de vida. Demostrar estar sano, más que únicamente parecer bien, se constituye en la llave de oro que sella el primer paso del proceso de construcción de una marca personal. Y una vida saludable implica sueño reparador, alimentación equilibrada y práctica regular de deportes, entre otros aspectos.

Segundo paso: el contenido

Muy bien. Has seguido a rajatabla el tutorial de fabricación de un envase bonito, vistoso y atrayente. Sin embargo, si bien el diseño es determinante, si lo que está por dentro no respalda la expectativa creada, seguramente dejarás de establecerte. Peor todavía, podrás ser tenido por impostor, hasta el punto de perder por completo la reputación por la cual tanto has luchado. Y sabes bien que la credibilidad es algo que lleva años edificar y que se pierde en instantes… Está claro que el carácter es más importante que la reputación, pues el primero simboliza lo que tú verdaderamente eres, mientras que el segundo remite a aquello que los demás piensan de ti. Esta es una verdad incontestable, muy bien expresada por la frase de Montaigne que sirve de prefacio a este artículo. Pero estamos trabajando para edificar una imagen capaz de ser admirada por los demás y mejor será que eso ocurra espontáneamente, como consecuencia de la persona que tú demuestras ser con naturalidad.
Trabajar el contenido significa cuidar los siguientes puntos:
a) Formación: si ya posees un curso superior, haz una especialización o un posgrado. Por otra parte, si todavía no has cursado una facultad, matricúlate con urgencia en una. Poco importa el nombre de la institución, su tradición y toda la retórica que la rodea. Ten la seguridad de que serás tú quien convierta tu curso en una experiencia indescriptible o en un ejemplo de mediocridad. Asiste a las clases, empéñate en la realización de los trabajos, individuales o en grupo, haz preguntas a tus profesores. Si tus estudios han quedado interrumpidos estando aún en la enseñanza básica, evita lamentarte. Trabaja para recuperar el tiempo perdido. Haz un supletorio, estudia en los momentos más singulares, tales como dentro del autobús o metro, y cuando estés a la cola en el banco. Recuerda que tu formación será dada, menos por el pedazo de papel enmarcado que cuelgues en la pared, y más por los libros que leas, las personas que conozcas y los debates en que participes.

b) Currículum: aprende a redactar un currículum personalizado. Nada de números de documentos diversos y relación de charlas infructíferas en las que has participado sólo para conseguir un certificado. Tu currículum ha de ser objetivo, capaz de ilustrar en, como máximo dos páginas, el profesional que tú eres. Deja disponible un número de teléfono y una dirección de correo electrónico para contacto. Evidencia con letras destacadas tu objetivo profesional. Tienes que declarar al mundo lo que sabes y quieres hacer. Presenta tu formación más reciente, o sea, nada de poner dónde hiciste el curso primario y los cursos extra-curriculares dispensables. Habla de tu trayectoria profesional, de las empresas por donde has pasado, mencionando la importancia de cada una de ellas. Comenta tus realizaciones procurando, siempre que posible, cuantificarlas. Termina informando sobre tus aptitudes con los idiomas y las aficiones que tienes – un poco de intimidad y humanismo también merece ser presentado. Por último, mantén tu currículum siempre actualizado. No por el hecho de encontrarte en situación estable en una organización, ha de quedar estancada la historia de tu vida profesional. Ella está siendo escrita y es preciso que esto quede registrado para una posible nueva colocación en el futuro. Desconfía de tu memoria.

c) Actitud: aquí estamos hablando de competencias como: iniciativa, comprometimiento, osadía, persistencia, creatividad, planificación, persuasión, liderazgo, confianza en sí mismo. Todos las tenemos, más o menos desarrolladas. El secreto está en hacer un trabajo de auto-reflexión. Reforzar las actitudes que están siendo practicadas e identificar aquellas que necesitan cierto mejoramiento y actualización.

d) Autenticidad y transparencia: la mejor manera de conquistar la simpatía, confianza y admiración de las otras personas es siendo exactamente quien tú eres. De nada sirve proyectar una estampa fantasiosa, máscara que cae ante la primera adversidad. Practica la naturalidad y abusa de la transparencia, pero siempre atento a los bastidores ocultos en los corredores de las organizaciones.
e) Resiliencia: hablamos de la capacidad para superar adversidades. La postura resiliente debe ser incorporada a tu estilo de vida y a tu semblante. Dar a los problemas la dimensión que efectivamente deben tener. Ser flexible en los acuerdos, tolerante en las decisiones, paciente con las respuestas. Y aprender con cada nueva experiencia vivida.
f) Ética: más que hacer la cosa acertada, significa actuar con congruencia. Practicar lo que se dice, decir lo que se cree.
g) Positividad: símbolo de un estado de espíritu elevado, cultivar un pensamiento positivo es una práctica que se refleja en la sonrisa abierta, en el abrazo acogedor y en el buen humor contagioso. Es un modo de vivir que atrae a quien nos rodea, generando una energía sin precedentes.

Tercer paso: la visibilidad

De nada sirve hacer la mejor cosa del mundo si nadie se entera de ello. Es preciso comunicar y repercutir. Para construir una marca, es preciso que se te vea.

a) Logomarca: así como otros productos son nombrados y presentan una marca que los identifica, desarrolla un símbolo o signo gráfico capaz de remitir a ti de manera mnemónica. Se puede partir de algo en que tú seas un gran experto, o incluso de tu apellido.
b) Tarjeta de visita: poco importa si estás trabajando o disponible en el mercado. Es preciso que tengas una tarjeta de visita. Y además de tenerla, llevarla contigo, porque muchos olvidan sus tarjetas en la gaveta de su escritorio, en la guantera del coche o en el bolsillo del otro blazer. Puedes tener una tarjeta corporativa y otra personal, por ejemplo, esquivando el riesgo de perder tu propia identidad al ser conocido por “Fulano de la empresa tal”. Pero la regla más importante en este apartado es sobre cómo utilizar la tarjeta de visita. Ofrécela a tu interlocutor mirándolo a los ojos, y solicítale la suya. Lee el contenido de su tarjeta, llámalo por su nombre, para conferir una mayor cercanía al diálogo y ayudarte en la memorización. Nunca dobles la punta de la tarjeta recibida. Concluido el diálogo, haz discretas anotaciones en la tarjeta recibida que te ayuden a recordar a la persona posteriormente. Envíale un correo electrónico al día siguiente, expresando el gusto que has tenido en conocerlo. Pero, por favor, evita hacer mecánico este proceso poniendo agrado y sentimiento en esta sencilla acción de intercambio de tarjetas.
c) Website: para ser visto – y encontrado – en tiempos modernos, imposible dar la espalda a Internet. Por ello es imprescindible mantener un Sitio personal. Puede ser un blog, también, pero el Website transmite un concepto de mayor perennidad, pues los blogs tienen como característica original el hecho de estar formateados para funcionar como diario electrónico. Registra un dominio web a tu nombre. La inversión es ridícula. Basta pagar la suscripción anual, poco superior a diez dólares.
Después, ve elaborando tu Website poco a poco, incrementando su contenido. Inserta tu currículum, tus experiencias profesionales, los artículos que hayas escrito, enlaces para otros portales. En fin, haz de tu Website un ambiente que pueda convertirse en punto de encuentro, o incluso una comunidad.
d) E-mail: procura tener una única dirección electrónica. Sinceramente, me parece incomprensible cómo algunas personas crean direcciones electrónicas en todos los proveedores gratuitos, como si eso fuese sinónimo de estatus. La administración de muchas direcciones se hace difícil e inoperante. Y lo peor es que dificultas la memorización de tu dirección por parte de los demás. Así, bastan dos direcciones, como máximo: una de carácter personal y otra corporativa. Al programar tu correo electrónico, aprovecha para insertar una firma en los mensajes que debas enviar. Nada más desagradable que recibir un correo entre las decenas de mensajes que circulan diariamente, en su mayoría mero correo basura, sin conseguir identificar el destinatario.
e) Artículos: si tienes facilidad para escribir, promueve ese talento. Desarrolla artículos que versen sobre temas de tu conocimiento y relacionados con tu profesión. Y publícalos. Primero en Internet – son innumerables los portales que recibirán con gusto tu contribución.
Más adelante podrás buscar los medios impresos – periódicos y revistas – como vehículos de divulgación de tus ideas. Procura escribir artículos cortos, que faciliten la lectura, y ten mucho cuidado con el idioma. Cohesión y coherencia textuales, ortografía y acentuación correctas, es lo menos que te pedirán los editores – y tus lectores también.
f) Eventos: la regla ahora es circular para ser visto. Participa en eventos de lo más diverso. Cócteles de lanzamiento de libros, charlas y seminarios, inauguración de exposiciones. Y lleva contigo tu tarjeta de visita.

Cuarto paso: el énfasis

Una marca, para ser recordada, tiene que ser repetida. Por eso, debes reunir un nombre corto asociado a una logomarca que facilite a las personas su percepción.
En rigor, no hay nombre difícil, sino poco pronunciado. De cualquier forma, si estás en la fase inicial de construcción de tu marca, considera incluso la posibilidad de actuar con un seudónimo, dando prioridad a los nombres formados únicamente por dos palabras. Así, en “José María de Silva” deberás optar por ser llamado “José María” o “José de Silva”. Eso facilita la memorización y la identidad visual. ¡Y ten cuidado con los homónimos!

Quinto paso: la divulgación

¡Ha llegado la hora de la verdad! Debes convertirte en noticia – evidentemente no en las páginas de noticias policiales. En este momento, la publicación de artículos y la participación en eventos, según se ha dicho en el ítem de visibilidad, son instrumentos certeros.
Este es asimismo el momento de reforzar tu comunicación. Las personas que dejan huella son, por naturaleza, buenos contadores de historias. No nos referimos a cuentos de hadas, sino a vivencias, experiencias, aprendizajes.
A la vista de lo expuesto, considera con seriedad el invertir en un curso de expresión verbal y corporal. Estudios indican que hablar en público da más miedo a algunas personas que la propia muerte…
Por fin, coloca la frase red de contactos en tu vocabulario y en tu agenda. Aumenta tu red de relaciones más allá de los límites de tu barrio y de tus dominios en la empresa. Hay personas interesantes esperando conocerte, ya sea en la cola de un cine o en una mesa de bar.

Sexto paso: la diferenciación

Siguiendo todos los pasos anteriores todavía correrás un riesgo: el de ser notado como sólo uno más, otra marca más entre tantas disponibles en el mercado. Por eso es preciso diferenciarte. Practicar lo que la teoría económica denomina competencia monopolística. Desarrollar un estilo propio, hacer las cosas de forma diferente, y así hacerse único, exclusivo, admirado y presente en el corazón y la mente de las personas.
A la luz de este concepto, observa cómo estamos todo el tiempo ejerciendo la competencia monopolística en nuestras vidas. Empezando por la victoria del espermatozoide tenaz, que, dotado de agilidad, velocidad y preparación, en el acto de la fecundación supera a todos los demás competidores. Al conquistar la pareja romántica, también nos hicimos notar en medio de los demás pretendientes. La oportunidad de empleo fue igualmente sancionada con el éxito entre otros postulantes al cargo.
“Tú aún no eres para mí más que un chico enteramente igual a otros"

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