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Cassia Eller, en el Cielo con Cazuza
Cassia Eller, en el Cielo con Cazuza
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Autor Wilson Francisco
wilson153@gmail.com

Traducción de Teresa
teresa_0001@hotmail.com

Recibí del amigo Paulo este mensaje. Tomo la libertad de publicarlo, porque entiendo que las palabras de esa artista, a quien yo aprecio, sirven como brújula para todos nosotros. Ella transita del Infierno al Cielo. ¡Y nos invita a unas reflexiones serias sobre la Vida!
Leed con el corazón este mensaje/curso. Al final, estaréis habilitados para seguir mejores caminos. Mi gratitud al médium José Helenio, un auténtico portavoz de Dios.

Infierno
Si yo os digo que infierno existe, creedme, porque yo estaba inmersa en él, de cuerpo y alma, en un espacio sombrío y frío, bien interno del ser, de pies a cabeza, sin tiempo, sin luz ni descanso, y me ahogaba, a cada segundo, en un océano de materia viscosa que me robaba incluso mi ilusoria alegría.
En aquel lugar no había luz, solamente nubes grises y lluvias con rayos y truenos, gritos estridentes y desesperados, gemidos sordos, súplicas por socorro, lágrimas, desaliento, tristeza y rebelión.

Alimento de los Animales
Necesito describir las escenas dantescas de animales que nos masticaban y a continuación nos devoraban sin consumir nuestros cuerpos; si es que puedo decir que aquello que restaba de mí era un cuerpo humano.

La vigilancia del Mal
Guardianes de las tinieblas miraban atentos a los presos y vigilaban todos los movimientos que se hacían en aquel inmenso espacio de sufrimiento, dolores, lamentos, depresiones, angustias y arrepentimientos tardíos.
¿Cuál fue mi pecado?
Yo me preguntaba por qué estaba allí, si no había hecho nada para merecer tan infeliz destino, después de ser expulsada del cuerpo de carne a través del consumo masivo de drogas. La duda me asaltaba en los raros momentos de raciocinio menos desequilibrado que las crisis de abstinencia. Cerraban todas las puertas que darían acceso a la salida de aquel campo de penitencia de espíritus rebeldes y enviciados como yo.

El entorpecimiento hipnótico
Cuando el miedo es mayor que las necesidades básicas, la mente queda encarcelada en un laberinto hipnótico y “entorpecedor” de emociones truncadas y desconectadas de la realidad, se asemeja a una pesadilla sin fin, siempre con un final trágico y aterrador.

La Muerte
Es preciso que yo escriba estas palabras para nunca más olvidar. “Con el fenómeno de la muerte, nosotros no vamos al umbral, nosotros ya estamos en él cuando intentamos forjar las leyes mayores de la Creación con nuestras malas intenciones y tendencias al vicio”; todo queda registrado en un diario mental que traza nuestro futuro, en el bien o en el mal.

El Umbral
El umbral no fue creado por Dios, es obra de los espíritus que necesitan un auténtico y genuino período educativo en zonas inferiores, donde poder depurarse de sus contriciones, lisiadas en el campo de los sentimientos y de los pensamientos contrahechos, mal estructurados y mal conducidos por nuestra irresponsabilidad, de la mano con la inmensa ignorancia que nos hace seres infelices y nos aleja de la tan soñada paz de conciencia.

El Despertar
Después de algunos años en el territorio umbralino, desperté una tarde serena, en un campo verde y tranquilo. No daba crédito a lo que veía, pues todo ahora parecía un sueño. Oí, a lo lejos, el canto de un ave que insistía en despertarme de aquella pesadilla en la cual ya me acostumbraba a vivir, a morir todos los días. Su canto era una música que apaciguaba mi corazón y aguzaba mis pensamientos. No me acordaba de cómo había ido a parar allí, a aquel campo con césped y repleto de árboles. Conseguí sentarme en la hierba y al mirar todo aquel espacio natural, me deparé con miles de otros seres como yo, en las mismas condiciones de debilidad moral, disfrutando ahora de un bien que no merecía, pero vivía.
Todos nosotros dormíamos y fuimos despertados con músicas y plegarias en favor de todos los presentes; la mayoría eran jóvenes y adultos, pocos ancianos y cientos de enfermeros que miraban atentamente nuestros movimientos en el césped. Con sus ojos serenos, proyectaban en nosotros la mansedumbre y la paz tan esperadas por nuestros corazones enfermos y carentes de atención, de afecto y cariño.

El Encuentro con Cazuza
Alguien me tocaba suavemente los hombros, me llamaba por mi nombre, como si me conociese de hace mucho tiempo; yo identifiqué aquella voz y “temía” mirar hacia atrás y confirmar mi impresión auditiva. Era Cazuza, todo de blanco, como lindo enfermero, con los cabellos cortados muy cortos y me tendía las manos para que yo me levantase, caminase, charlase y permaneciese un poco en su compañía.
No conseguí levantarme, porque un aluvión de lágrimas se vertía de mis ojos, como un manantial, descendiendo la montaña de los dolores que traía en mi pecho. Mi ídolo allí estaba rescatando y cuidando de su fan, debilitada y muy carente. Cantó una pequeña canción y tuve la capacidad de evaluar lo que Dios había reservado para aquellos que herían sus leyes y buscaban consuelo, entre errores escabrosos y desconcertantes.

¡Dios actúa en nuestras Vidas!
La misericordia divina siempre actúa en favor nuestro, nosotros desdeñamos el amor divino con nuestras desatenciones y desequilibrios de las emociones comprometedoras, que arañan y aplastan las más puras semillas depositadas en el ser inmortal. ¡Aprendí palabras buenas!

En fin, la Consciencia
Solamente ahora he visto que soy espíritu y que la vida continúa y necesita seguir el curso natural de las existencias, como en la rueda gigante. Ora estamos aquí en lo alto, ora estamos ahí abajo encarnados. Desde aquí arriba, parece más fácil comprender por qué tenemos que respetar las leyes y bajar en un cuerpo físico.

En el Hospital, para tratamiento
Tras un tiempo en el campo, reconfortante, fui reconducida a un hospital donde me recupero hasta hoy de los traumas y cicatrices que había creado en el periespíritu. Las lesiones que provoqué fueron muy graves, pasé por varias cirugías espirituales y supe que mi próxima encarnación será dolorosa y expiaré asma, deficiencia mental y tuberculosis. Aun así, estoy reuniendo fuerzas para estudiar, pues siempre guardamos, en el inconsciente, todas las enseñanzas conquistadas.

¡Retornaré!
Reencarnaré en una comunidad necesitada en el interior del Brasil, y pasaré muchos reveses, para despertar en mí el valor de la vida del espíritu en la pobreza y en la enfermedad crónica. Suplico y pido clemencia. Pido oraciones y la caridad de los corazones que ya saben lo que hacen y a dónde desean llegar. Invertid vuestras fuerzas y energías espirituales en trabajos de auxilio al prójimo y seréis, naturalmente, felices. ¡Gracias por aceptarme!

Cássia Eller
Hogar De Frei Luiz - Mensaje por psicografía - espíritu: Cássia Eller - Médium: José Helenio.


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